Hablamos con Harold Berg

20/04/2018

HABLAMOS CON HAROLD BERG
 

Harold Berg, coleccionista y economista de profesión, establecido en Barcelona. Es miembro del comité de fotografía del Whitney Museum of American Art de Nueva York y colaborador del MACBA. Apasionado del artista estadounidense Gordon Matta-Clark, su interés por el arte se centra en los años 60 y 70, particularmente en los artistas que trabajaron con escasez de medios y en la relectura de lo conocido.

 



 

¿Qué tendencias actuales encuentras más interesantes?

Dos tendencias que me llaman mucho la atención son el videoarte y la performance. En cuanto al primero, me interesa su evolución en la medida que el video está cada vez más presente en el día a día de todo el mundo (smartphone, Youtube...).

Por otro lado, me fascina el momento por el que pasa la performance en la actualidad, pues se parece mucho a lo que le ocurría en los años sesenta: en aquel momento era una práctica avanzada, que realizaba experimentos mucho más ambiciosos que el resto de disciplinas artísticas, tal y como evidenció Rituals of a Rented Island, organizada por Whitney Museum. Hoy vuelve a ser considerada como tal, quizás como un preludio de lo que está por venir en el mundo del arte.
 

¿Cómo imaginas el arte en cinco años?

Como no soy adivino, no tengo ni idea. Sin embargo, me gustaría que estuviera menos racionalizado y que se acercara más a la vida cotidiana. Me gustaría que pudiera existir más allá del sistema institucional.

Además, estoy seguro de que se tratará de un fenómeno más localizado, en el sentido que el arte de cada país manifestará características diferentes a las corrientes de otros territorios. No entiendo que un artista de Guatemala, por decir algo, intente copiar aquello que está sucediendo en Berlín.
 

¿Qué ha de tener una obra para que te interese?

Ha de sorprenderme y hacerme conectar ideas. Si no, la consideraré una simple moda.
 

¿Por qué crees que la gente debería visitar Swab?

El sistema institucional está muy sesgado y, en ocasiones, sobreracionalizado. Por ejemplo, me sorprendió ver que, en la última edición de la Bienal de Venecia, tanto el Pabellón Americano como el Británico tenían artistas de Hauser&Wirth como sus principales expositores. ¿Coincidencia?

Yo ya no veo a Swab como una feria de arte, sino más bien como un espacio de experimentación, una ventana democrática, y una iniciativa con raíces en las calles, en las pequeñas comunidades.

 

 
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